Consejos para evitar que las cortinas se llenen de ácaros

Consejos para evitar que las cortinas se llenen de ácaros

Contar con unas cortinas adecuadas de inicio es fundamental para combatir los ácaros, pero no debemos olvidar que hay que seguir una serie de rutinas imprescindibles en cualquier hogar en el que vivan personas alérgicas.

 

1. Mantener las ventanas y cortinas impecablemente limpias

 

Debemos limpiar semanalmente los marcos de las ventanas, que es donde se acumula más polvo y esporas de moho, además de los cristales. También debemos limpiar con la frecuencia suficiente nuestras cortinas con un paño húmedo o con un aspirador. En este post hablamos de cómo limpiar nuestras cortinas para que queden estéticamente impecables y mantengan unas cualidades de higiene adecuadas para cualquier tipo de alergia.

 

2. Colocar un purificador de aire cerca de la ventana

 

Las personas con asma y alergias están acostumbradas a convivir con purificadores de aire. Una buena idea es ponerlos cerca de las ventanas para atrapar más fácilmente los contaminantes del aire en el momento en el que entran, y así evitar en la medida de lo posible que tengan la oportunidad de adherirse a las cortinas o a la ventana y circular por la habitación.

 

3. Comprobar periódicamente que las ventanas están bien selladas y repararlas si es preciso

 

El sellador (normalmente silicona) que sella las ventanas suele desgastarse con el tiempo, y pueden dejar entrar polvo, polen y esporas de moho. Es necesario comprobarlo cada cierto tiempo y volver a aplicarlo si es preciso. Lo mismo ocurre con posibles grietas en los marcos de la ventana.

 

4. Mantener las ventanas cerradas cuando sea posible

 

En general, una ventana abierta es una fiesta de bienvenida a los ácaros, el polen, el polvo y la humedad ambiental. Por eso debemos mantener las ventanas cerradas la mayor parte del tiempo. Sin embargo, si queremos ventilar la estancia y hacer circular un poco de aire fresco, debemos tener presente no hacerlo en las siguientes situaciones:

  • Cuando el clima es cálido, especialmente cuando la humedad es elevada (es el caso de Barcelona), ya que, como hemos explicado antes, el moho y los ácaros del polvo proliferan en condiciones húmedas.
  • Cuando el clima es lluvioso y húmedo, ya que facilita las condiciones para que se reproduzcan las esporas de moho.
  • En las primeras horas de la mañana, especialmente si se tiene vegetación cerca, ya que es el momento en el que la maleza, los árboles y los pastos liberan polen.
  • Por la noche, ya que acostumbra a subir el nivel de humedad, especialmente de madrugada, cuando aparece el rocío.

Lo ideal es abrir ventanas desde la media tarde hasta la noche, especialmente cuando las condiciones son secas (cuando la humedad relativa es del 50 por ciento en el exterior).

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